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Masaje Infantil

Las palabras Masaje Infantil engloban una serie de técnicas de tacto, voz y mirada, que se han ido entrelazando y creando una estructura que aporta grandes beneficios tanto a los padres, madres y/o cuidadores como a sus niños. Estos beneficios no se quedan tan sólo en el ámbito fisiológico sino que llegan más allá, donde las fibras sensibles del sistema emocional son estimuladas y fortalecidas para poder crear un marco de confianza, seguridad y aceptación emocional. Esto favorecerá un crecimiento más equilibrado en todos los ámbitos de su persona.

La aplicación del masaje es un práctica tan sencilla que podemos ajustarla fácilmente a nuestra forma de vivir. Para el bebé supone compartir un rato de especial unión con el adulto y para el que da el masaje resulta una experiencia muy gratificante al recibir el regalo de la sonrisa y las demostraciones de bienestar de su hijo o hija. Es un tiempo de máxima calidad para los dos, en el que ambos salen altamente beneficiados.

Sabemos que la piel es un sistema altamente dinámico, rico en factores promotores de crecimiento, analgésicos naturales, moduladores inmunológicos y moléculas transmisoras. A través del masaje podemos despertar esta farmacia natural que todos traemos. Cuando es aplicado en la temprana infancia, el masaje puede ofrecer una base promotora de salud a lo largo de la vida.

Los beneficios del masaje son múltiples, tanto para los bebés como para los padres. La piel es el órgano más grande del cuerpo y el que nos separa y nos conecta con el mundo exterior. Por eso el tacto es un poderoso medio para la estimulación del desarrollo fisiológico, psicológico y emocional del bebé.




Beneficios

Sabemos que la piel es un sistema altamente dinámico, rico en factores promotores de crecimiento, analgésicos naturales, moduladores inmunológicos y moléculas transmisoras. A través del masaje podemos despertar esta farmacia natural que todos traemos. Cuando es aplicado en la temprana infancia, el masaje puede ofrecer una base promotora de salud a lo largo de la vida.
Los beneficios del masaje son múltiples, tanto para los bebés como para los padres. La piel es el órgano más grande del cuerpo y el que nos separa y nos conecta con el mundo exterior. Por eso el tacto es un poderoso medio para la estimulación del desarrollo fisiológico, psicológico y emocional del bebé.

Seguridad: El contacto físico positivo entre padres e hijos hace que los bebés se sientan seguros y valorados, permitiendo el desarrollo de su autoestima y confianza en sí mismos.
Bienestar general: Los bebés que son tocados con amor se enferman menos y lloran menos que otros. El masaje mejora la circulación, favorece el desarrollo del sistema nervioso y fortalece el sistema inmune. También puede aliviar el dolor, ayudar a la relajación y a prolongar y profundizar el sueño. Mejora la digestión y genera un patrón de alivio para el estrés.
Crecimiento físico: El masaje promueve la conciencia del propio cuerpo, tonifica y fortalece los músculos y hace más flexibles las articulaciones.
Habilidades sociales: El contacto le enseña al bebé sobre el vínculo con el otro. Aporta diversión, relajación y placer. Mejora la adaptación e incentiva la inteligencia.
A los padres: Relaja y disminuye el estrés. Refirma las habilidades de crianza, seguridad y autoestima. Brinda un espacio y un tiempo de calidad para conectarse con el bebé. Permite desarrollar una comunicación intima que ayuda conocer mejor al bebé y a comprender e interpretar sus señales.
Vínculo: Favorece la liberación de hormonas (occitocina) que facilitan el vínculo, favorece la regulación afectiva mutua, el proceso de apego entre padres e hijos y el desarrollo de relaciones cálidas positivas.




Más beneficios

A través del tiempo se han venido realizando estudios científicos sobre los efectos del masaje para infantes en los cuales se han obtenido resultados muy positivos, como es el caso de los bebés con necesidades especiales, entre ellos los recién nacidos prematuros, bebés expuestos a drogas, al virus del SIDA y otros. Se ha observado que estos niños pueden ganar peso más rápidamente, mejorar la capacidad de auto-organización y obtener alivio de ciertos malestares físicos. También, la estadía en los centros hospitalarios es más corta y muestran un mejor desempeño en las escalas de evaluación del desarrollo cuando reciben masaje regularmente.




Historia

El masaje infantil es una tradición milenaria en las culturas orientales. Ya en la antigua Grecia se utilizaba la imposición de manos como primera forma de sanación. Hipócrates escribió que “un médico debe ser experto en muchas cosas, especialmente en el arte de masajear”. Pero el masaje infantil llega al mundo occidental gracias a Frédérick Leboyer, médico francés, pionero del parto sin violencia, quien desarrolla el masaje Shantala, de origen hindú. Más tarde, Vimala Mc Clure introduce el masaje infantil en Estados Unidos, en la década de los ’70, después de trabajar en un pequeño orfanato en la India. Ella combinó antiguos métodos indios con los masajes suecos, reflexología y yoga, creando la técnica que hoy se enseña a padres y madres de todo el mundo y que desde 1986 se difunde a través de la Asociación Internacional de Masaje Infantil, cuya misión es promover el tacto y la comunicación nutritivos entre padres y bebés a través del entrenamiento, la educación y la investigación.

Actualmente la Asociación Internacional de Masaje Infantil está presente a través de distintos capítulos internacionales en más de 40 países, entre ellos Chile.

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